Alcohólicos Anónimos Sección México

Junta de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos.

Directorio Nacional 2007

Literatura Sección México

Libro AA Traducción de España

Recorrido Virtual de la OSG

Jack Alexander. El 1o de Marzo de 1941 escribió el famoso artículo "Alcohólicos Anónimos" en el Saturday Evening Post y este hecho marcó un avance sin precedentes en el crecimiento de la Comunidad de AA pasando en ese año de 2,000 a 8,000 miembros y a 96,000 para el año de 1950.

EXPERIENCIAS DE MIEMBROS DE AA

Experiencias. Basado en las experiencias de los Alcohólicos Anónimos en México.

Introducción.

Los Alcohólicos Anónimos sabemos que es necesario practicar nuestro Programa de Recuperación, contenido en los Doce Pasos, para obtener un Despertar Espiritual; y así, encontrar la Sobriedad y el camino genuino de la Alegría de Vivir.

En nuestra Agrupación, prácticamente no se ha logrado obtener Recuperación alguna, sin que exista la fe y la dependencia en un Poder Superior; y es, precisamente, una experiencia espiritual la que nos conduce a la liberación.

La selección de experiencias espirituales, contenidas en este texto, no pretenden ser perfectas, sólo constituyen una muestra, relativamente pequeña, aunque bastante representativa, de la totalidad de vivencias de los miembros de nuestra Comunidad.

Hemos logrado conjuntar experiencias de hombres y mujeres de distintas edades.

Es preciso recordar, lo que los Pasos Dos y Doce enfatizan; que estas experiencias se pueden presentar de dos maneras distintas: Gradual o, repentinamente, sin embargo, el resultado siempre será el mismo, ¡el progreso espiritual! Miles de Alcohólicos Anónimos lo han vivido y, así lo han compartido.

Las experiencias contenidas en este libro, ilustran de manera sencilla, y con un lenguaje accesible, la forma en que el amor de Dios ( como cada quien lo concibe), y sus frutos se hacen presente en nuestras vidas.

¡Quiera Dios que estas experiencias nos sirvan para encontrar el derrotero espiritual, tan necesario para conservarnos sobrios!

 

Sentí como si me quitaran las cadenas

Mi vida se volvió muy aburrida, pues ya no era feliz ni con el alcohol. Mi razón o pensamiento era muy confuso, creía que la verdad era mentira y, por supuesto, sentía ser todo un talento dotado de virtudes (a las que podía echar mano de ellas cuando yo lo quisiera). En mi adolescencia fui adquiriendo la costumbre de imaginarme una vida diferente y me decía: “Soñar no cuesta nada”, además, estoy consciente que no es más que una ilusión y una fuga. Con el tiempo no podía ya salir de la mentira y la farsa, acabé creyendo mis sueños y preso de mis mismas exigencias, pues todo lo idealizaba; esto me llevó a creer que toda la gente era muy inferior a mí. A los amigos de mi edad los veía muy tontos y a mi familia la sentía muy inferior a mí, así que podía manipularla.

Cuando empecé a beber, de alguna forma sentía pena y vergüenza por ser como los demás que tanto criticaba, pues pensaba que el alcohol era para personas faltas de personalidad que se daban valor sólo con unas copas y yo no podía ser así. Sin embargo, me agradaban los efectos, pues con unas copas podía expresar todas mis grandes ideas, posar como los personajes de las películas y sentir que el mundo estaba en mis manos. Al poco tiempo ya ni me acordaba de la pena, me volví un bebedor consuetudinario, traté de no meterme en problemas para ser aceptado en las fiestas y reuniones, pues en ese entonces me buscaban mucho para beber porque siempre era jalador, pero sólo para beber, yo no pagaba las parrandas. Para estos tiempos me olvidé de todo: de mis metas, de mis responsabilidades con la familia y mi futuro. Al vivir mi mundo, rápidamente caí en el alcoholismo, pues nunca me gustaba estar a medias y siempre tomaba hasta que el cuerpo aguantara. La frustración de ver mi estado y recordar lo que yo pensaba de mí y de los demás, me hacían beber más y no aceptar mi realidad. Después pasé a un estado de depresión donde quería morir ahogado de alcohol, pero eso sí, sin dolor, como en las películas, y que todos me lloraran.

Después de estar cinco años así, me di cuenta que ni moría, ni vivía, además, que no podía vivir sin alcohol, de que enloquecería si seguía así. Escuchaba voces, música y mis sueños eran mis mayores temores, por eso, cuando caía la noche trataba de ponerme hasta atrás por temor a que llegara el día de la cruda . Pero llegaba y pasaba lo inevitable. Se me endurecían las manos, el cuerpo me hormigueaba y al querer gritar, se me endurecían las quijadas como si alguien me cerrara las puertas para pedir ayuda. Entonces, me acordaba de Dios y le pedía perdón y ayuda, sólo Él sabía lo que estaba sintiendo y empezaba a sudar y a llorar, a gritar por dentro: “no vuelvo a beber, si me ayudas a salir de esta”. Esto me ocurrió varias veces, hasta que en una ocasión, que me encontraba así, después de unos segundos sentí como si me quitaran las cadenas y me entró un profundo sueño. Dios se manifestó a través de dos compañeros que me van a ver a mi casa y comienzo una serie de cambios en mi manera de pensar, claro, todo ello en AA.

Después, mi mente comenzó a aclararse y la humildad entró en mí con la paz y la alegría de estar vivo; pero con el temor de volver a beber y terminar con todo el sueño, o caer de mi nube rosa. Un compañero me dijo que le pidiera a Dios, que no se me olvidara mi última borrachera y me diera fuerzas para seguir sólo por 24 horas en AA. Conforme fueron cambiando mis pensamientos, también lo fueron haciendo mis actitudes hacia mis semejantes. Entonces, empecé a sentir la libertad del alcohol y de mis deseos de perfección, a entregarme a los AA. Hoy, agradezco a Dios él haberme hecho cambiar y ubicarme en el lugar donde mejor me comprendan, donde tengo la oportunidad de mejorar día a día; dar la alegría a mi madre que se fue y no volvió a verme borracho. Hoy, trato de no conformarme con sólo dejar de beber y de crecer a imagen y semejanza de mi creador, serle útil y no defraudarlo, en gratitud por los inmensos favores recibidos; por Su gracia y, el soplo de vida que me regala día con día; por estar en paz conmigo y porque hoy valoro el sufrimiento. Por eso, deseo que todos experimenten este cambio y este sentir, que sólo un Poder Superior a cualquier cosa, puede brindarnos si se lo pedimos.

Felipe.

 

Recordar y Valorar

En mi vida he vivido muchas experiencias espirituales. Sólo hasta que llegué a AA, he comprendido que debo estar al pendiente de cada suceso de mi vida de aquí en adelante, sin olvidar el pasado para darme cuenta de la inmensa bondad de Dios para conmigo, aún antes de llegar a la Agrupación y comprender el verdadero significado de la palabra valorar . Mi primera experiencia espiritual para mí, fue el día de mi nacimiento, en un cuarto de vecindad y no en un hospital, con mucha dificultad para sobrevivir; posteriormente, por la gracia de Dios, logré seguir con vida.

Hay otra que también quiero compartir. Cuando fui apartado de las manos de un padrastro que no me quería y me maltrataba sin importarle mi corta existencia, mi madre no podía hacer nada, sólo recibir golpes y más golpes. Así, ante esta situación, unos familiares me llevaron a su casa, ellos me bautizaron y me registraron a su nombre y cuidaron de mí; me salvaron la vida como conductos de Dios.

Mi padre adoptivo, a pesar de tener un buen negocio de frutas y legumbres, era muy borracho, como un teporocho , se quedaba tirado en cualquier parte y en varias ocasiones me compartió cómo dejó de beber: En una cruda tremenda, recién llegado a su lado, me encontré en la misma cama junto a él, con una fiebre muy severa, ellos temían por mi vida y él, mi padre le pidió a Dios que no permitiera que yo muriese y que no volvería a beber alcohol. Me alivié y ese buen hombre, mi padre, nunca lo vi borracho; lamentablemente ya falleció, pero cumplió y hoy no lo dudo, fue obra de Dios.

Dos veces estuve privado de mi libertad. Primero por daños a la salud, siendo menor de edad, mis familiares me liberaron; pero al poco tiempo regresé a ese lugar por robo, sin haber tenido participación en el mismo. Encerrado nuevamente, sentí pena por mí y por los que me apreciaban, aún querían ayudarme sin lograrlo. En las noches, en el dormitorio me acordaba de Dios, pidiéndole salir de ese lugar.

El día menos pensado y cuando menos lo esperaba, unos amigos de infancia, y de correrías, se entregaron, declarando que yo era inocente y de esa forma Dios me liberó de un traslado seguro a la correccional de menores. Un día llegué a AA, he tropezado y he caído en el alcoholismo cuatro o cinco veces. En dos ocasiones con peligro de morir por trabajar ebrio, una vez electrocutado conectando una máquina de soldar; la otra, en una de mis últimas borracheras, con un vidrio que saltó al romperse, por ir borracho y en bicicleta, una bolsa llena de caguamas , me vi en el hospital sin poder hablar y vivo de milagro, pues perdí mucha sangre.

Todavía recuerdo cómo los compañeros que me recibieron me sugirieron no retirarme de la Agrupación , que me evitara más sufrimiento y dolor. Pude recuperar la voz gracias a Dios y a los doctores que me trataron muy bien. Soy un ser afortunado, estoy próximo a cumplir tres años sin beber, tengo un Servicio y 32 años cronológicos. Trabajo no me falta, sólo espero ser más receptivo para atender los mensajes que Dios, día a día, me muestra, y que en AA van a ser contundentes, sólo hay que mantener la mente alerta y receptiva.

Francisco R.

 

El Ave Fénix

Dios me dotó de todos los instintos que cualquier criatura de este mundo posee para que sobreviviera y viviera en medio de todos los obstáculos que se presentan en la vida cotidiana.

También me dotó del libre albedrío para decidir, como ser terrenal, el destino que debiera construir. Me cobijé en ese libre albedrío , y heme aquí, un tiempo bastante largo tratando de salir del infierno del alcoholismo. Caí, caí y volví a caer, siempre hacia abajo, hacia lo más profundo, hacia la nada, a donde el lodo pudre al ser humano, a donde sin ayuda de Dios y de sus conductos AA, nada se puede hacer.

Cierto día, un compañero de AA me motivó a asistir a un Grupo a un festejo o fiesta espiritual, ahí me encontré a otro compañero y amigo y me cantó mis verdades, al grado de moverme de mis hombros, en un gesto de impotencia al ver que yo no podía dejar de beber. De momento me sentí mal, pero el otro compañero que me había llevado salió en mi ayuda diciendo: “Este hombre es como el ave fénix , se levantará del lodazal, se sacudirá sus miserias, volará y dejará de sufrir”.

Esas palabras quedaron grabadas en mi mente. Dios, mis compañeros y el ave fénix , viven conmigo.

Desde ese momento, el ave fénix vuela por los aires de recuperación de AA.

Anónimo.

 

Conferencia: "Libertad de Servicio bajo los Principios de AA"

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